Venga. Y ahora, otro día más de instituto. Es algo que no
entiendo y que creo que jamás seré capaz de entender, es decir ¿para qué ir al
instituto?¿para aprender ganarnos
la vida en un futuro? Supongo que es algo que tiene sentido para los humanos,
pero no para mi. Yo ya estoy muerta, aunque no trabaje, aunque no tenga que
comer, no voy a morirme; aunque si es cierto que con estudios puedo mantener un
cierto nivel de “vida”.
Como siempre, mi hermana ha salido de casa antes y yo camino
por las calles con demasiada lentitud, con demasiada pereza. He de decir que,
por lo general, soy bastante activa, pero por las mañanas soy incapaz de hacer
nada sin pereza.
Unos metros por delante de mi casa, me encuentro con Johan;
un hombre lobo con grandes ojos ambarinos y con el largo cabello rubio recogido
en una coleta baja. Johan es el típico chico que levanta pasiones allá donde va
y no, no es mi novio. Johan es mi mejor amigo.
-Llegas tarde- Me dice arrugando la nariz en una mueca de
desagrado. – Como siempre.-
-Y tu me esperas, como siempre. Buen perro.- Johan me dedica
media sonrisa, mostrando sus afilados y blancos colmillos.- ¿Cómo te fue anoche
con el chico aquel?
Mientras caminamos, Johan parlotea sobre su último ligue, un
chico brujo que está dos cursos por debajo de nosotros, si no que equivoco se
llama Sean, si no me equivoco. Yo por mi parte opino de vez en cuando y hago
algunos comentarios banales.
Finalmente llegamos al instituto. Busco con la mirada a
Alana, pero como de costumbre, ella ha llegado antes que yo y no la encuentro.
-¿Sabes que?- Le digo a Johan de repente. –La verdad es que
no tengo ganas de ir a clase hoy y creo que me iré a dar una vuelta ¿Te
vienes?-
El me mira con expresión dudosa unos instantes y finalmente
suspira.
-No puedo. Me iría contigo, pero le prometí a Sean que
estaría con el en el recreo-
Arrugo la nariz y seguidamente le dedico una pequeña
sonrisa.
-Muy bien. Disfruta con tu novio entonces. Nos vemos…¿Esta
noche?.- Todos los viernes por la noche, Johan y yo salimos, a veces viene mi
hermana con nosotros, a veces no, pero la cuestión es que todos los viernes nos
vamos de fiesta juntos.
-Por supuesto.- Contesta él antes de desaparecer dentro del
edificio del instituto.
Rápidamente, me
alejo de mi instituto, llegando hasta un pequeño parque. Me compro un helado y
suelto la mochila junto a los columpios antes de sentarme en uno de ellos a
disfrutar de mi mañana libre. Y es entonces cuando pasa alguien conocido por
delante del parque.
-¿Alana?-